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Los 6 miedos que paralizan al emprendedor

Los 6 miedos que paralizan al emprendedor

2017-03-05 13:21:10

Los 6 miedos que paralizan al emprendedor.
 

Emprender es una actividad compleja para la que se requiere de capacidades y fortalezas particulares. Un carácter decidido, la visión de un objetivo, perseverancia o pasión, no son garantía de éxito si no van acompañadas de algo muy importante: la predisposición a vivir momentos de todo tipo, experiencias de las que será fundamental aprender, y analizar bien, para llegar a la meta exitosa que se ambiciona.
 
Para el viejo dilema sobre si un empresario nace o se hace no hay una única respuesta. Actualmente existen tantas técnicas de motivación, tantos tipos de formación y apoyos que cualquier persona puede tener su propio negocio.
 
Las diferencias de enfoque y modo de hacer entre quien atesora y gestiona un pequeño comercio, un negocio o una gran empresa pueden ser muchas, en función de la personalidad, temperamento, carácter o formación del empresario. Pero hay algo para todos igual y de lo que nadie escapa: el miedo. El temor es inherente a las personas y se 
dispara frente a lo desconocido. Por eso es normal que aparezca ante cualquier proyecto empresarial o negocio que se quiera poner en marcha.
 
En este post te enumeramos los principales temores que mencionan los empresarios cuando les preguntamos al respecto, y algunas de las soluciones que nos proponen para aprender a convivir con él sin dejar que bloquee su actividad emprendedora.
 
 
1-Al dinero. Arriesgar el patrimonio personal, no poder afrontar los pagos o no conseguir estabilidad económica son los tres grandes miedos relacionados con el dinero que se mencionan en la mayoría de las encuestas a empresarios y emprendedores. Las respuestas al mejor modo de atajarlos son variadas, incluyen desde un reducir estructura del negocio y subcontratar cuando sea necesario, a un estar muy atento a la gestión de gastos y cobros, pasando por la de trabajar duro desde la austeridad, de modo que nadie razonable pueda censurarnos en caso de no poder llegar a pagar.
 
2- Al fracaso, al día después. Pocas veces se cosecha un éxito si  haber vivido en el proceso algún que otro fracaso o contratiempo. Ayuda a superarlos entender que de ellos es de donde más se aprende. Se puede intentar compensar ese miedo con un plan de empresa completo en el que tengamos en cuenta todas las vicisitudes posibles. Pero al final se acabará imponiendo la realidad: que jamás podremos prever todos los escenarios, que los fracasos son ocasiones únicas para reflexionar y que, a partir de ahí, podemos generar un modelo que tenga éxito.
 
3- A fallar a los que creen en ti. A no ser suficientemente bueno, listo o formado. A la soledad. En este caso los emprendedores responden que lo mejor es hablar con otros conocidos emprendedores, que eso les aporta puntos de vista diferentes que disminuyen la presión de los pensamientos individuales. En cualquier caso, tener presente que los empleados son personas adultas, que voluntariamente han tomado la decisión de apostar por nuestra empresa, nos ayudará a relativizar el miedo a fallar.  
 
4- A no conseguir clientes. A no saber diferenciarse de la competencia. A perder un gran cliente. A no saber vender el producto. Para superar ese miedo los emprendedores aconsejan un plan de acción valiente y proactivo que incluya llamadas, visitas, promociones, servicios, etc.
 
5- A perder la creatividad. Para luchar contra ese miedo algunos empresarios afirman haber apostado por dinamizar la creatividad transversal en la empresa, motivando y formando cada día a sus creativos para perder el miedo a reinventarse, adaptarse y sorprender permanentemente. Todo ello sin perder la humildad de reconocer que siempre se puede hacer mejor, más divertido y más eficiente, mientras se sigue trabajando duro por conseguirlo.
 
6- A hablar en público. Como emprendedor hay que dar la cara y, en muchas ocasiones, presentar un proyecto ante potenciales inversores, clientes, proveedores, futuros socios e incluso ante otros emprendedores. No siempre es fácil hablar en público. Para vencer el pánico escénico se debe recordar que la comunicación no deja de ser un habilidad directiva como otra cualquiera, con lo cual se puede trabajar y practicar. Que los miedos se pasan superándolos y que el pánico de las primeras veces se transformará en seguridad y destreza con la práctica. 

 
En definitiva, los miedos en la empresa se superan trabajando cada día más, rodeándonos de un buen equipo de profesionales, si pueden atesorar experiencia en el sector aún mejor, y creyendo firmemente en nuestras capacidades de gestión y liderazgo.

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